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  El Reino de los Cielos                             Tercera Parte

Lo que me preocupa, y por eso lo quiero contar, porque es lo que yo le entendía al Señor es que entre nosotros, habemos peces buenos y peces malos; peces que van a echar en cestas y peces que van a colocar afuera; porque la Red es tirada en el mar, el mar es figura del mundo, en donde recogen toda clase de peces; en una de esas tiradas de la red, fuimos pescados  nosotros; pero yo oigo que muchos ministros le dicen a la congregación que cuando Cristo venga por su iglesia, todos los cristianos seremos arrebatados y nos iremos con el Señor.  Eh, eh, eh,  parece que no es así; esta parábola es parecida a la del Trigo y la Cizaña, ambas plantas crecen juntas en el terreno, y no las cortan pequeñas, porque se confunden; así dice el amo a sus jornaleros quienes querían arrancar la cizaña cuando estaba pequeña, pero el amo conocedor les dijo, no, no la corten todavía, déjenlas crecer juntas, porque ahorita no se pueden diferenciar, son tan parecidas que por cortar la cizaña pueden cortar el trigo; eso me indica a mí, que entre nosotros habemos unos hermanos que somos trigo y otros que somos cizaña y eso me da miedo,  me pone la piel como carne de gallina, porque al final quien decide que somos nosotros  si trigo o cizaña; si  pez bueno o pez malo; es el Señor o los ángeles que Dios enviará  a escoger;   no lo decido yo, no lo decide usted hablando de usted mismo.  En la biblia se habla de un rey Belsazar, hijo de Nabucodonosor que fue pesado en balanza y fue encontrado falto, y murió esa misma noche; no sé si nosotros también seremos pesados en balanza y si somos encontrados faltos no calificaremos.  Pero usted puede estar pensando,  que llega un momento en que  se diferencia el trigo de la cizaña,  es cierto,  cuando da fruto, pero no olvidemos también que porque da fruto, el árbol es bueno,  porque hay árboles dando fruto malo, por sus frutos lo conoceréis dice el Señor.  Y oiga lo que dice Jesús en   Mat. 8:12 “Pero los hijos del Reino, serán echados a las tinieblas de afuera. . . . .”  Los hijos del Reino? Pero por qué, que acaso no son del Reino; si estaban en el reino, pero sin duda no eran del reino.

En que me baso para decir que  el Señor es quien decide “que soy yo” si trigo o cizaña, pez bueno o pez malo; llego a la  conclusión por lo siguiente,  pero si usted tiene otro argumento, hágamelo saber, para no estar tan preocupado: Hay una palabra que Dios me dio a través del Hno. Israel, ya se lo comenté al Pastor y al cuerpo pastoral y fue el día en que el hizo un acto simbólico de lavarnos los pies;  mientras nos lavaba los pies,  iba profetizando a cada uno de nosotros, y la palabra que a mí me dio, me quebrantó de tal manera que no aguanté y lloré en ese momento; porque la palabra que me fue dada decía, y no lo digo con jactancia, vive Dios que no es así;   que el Señor había visto mi Fidelidad hacia Él; me dijo algo más,  pero para que no vengan pensamientos impuros en ustedes no lo voy a compartir;  que el Señor me dijera por el Espíritu que había visto mi fidelidad,  tocó mi corazón de tal forma que cada vez que recordaba esas palabras lloraba, porque yo reconozco que no soy  fiel, yo quiero hacerlo, pero no puedo; el Pastor lo sabe y en mis oraciones le preguntaba al Señor; Cuándo te he sido fiel Señor, cuándo?,  yo no me considero fiel, pero el Señor dice que sí;  por eso digo que quién decide qué clase de peces somos, o si somos trigo o cizaña;  es El; cada uno de nosotros estoy seguro que nos esforzamos por vivir apegados a su palabra, unos más otros menos, pero al fin cada quien haciendo lo suyo y como esta es una relación muy personal entre cada uno de nosotros y Dios, nadie debe juzgar, pero es el Señor quien ve el  corazón y valora lo que hacemos, pero como El no ve solamente lo que hacemos,   sino las intenciones por las cuales las hacemos;  y eso es lo fundamental, que es lo que nos motiva hacer las cosas para Dios, veamos un ejemplo muy personal para ilustrarlo mejor: yo estuve saliendo a compartir en los buses hace unos meses, pero por qué lo hice?

Lo hice porque quiero ser obediente al Mandato de Dios?;  o lo hice,  porque quiero ser visto por  los hermanos?, lo hice porque no quiero que las almas se pierdan?, es decir hay un amor en mi por esas almas perdidas, o lo hice como propaganda para la Iglesia Casa del Alfarero? y quiero que lleguen a la iglesia;  ninguno de ustedes saben que me motivó hacerlo, pero el Señor si lo sabe, y si yo no lo estoy haciendo de la manera correcta, de nada me sirve hacerlo, aunque eso sea una buena acción;   así como yo no me considero fiel, pero el Señor dice que ve fidelidad en mi; de igual manera ha de ver en ustedes fidelidad o algún otro  fruto;  por esa razón  amado hermano, en vista que ninguno de nosotros podemos ver como el Señor ve, evitemos juzgarnos  entre nosotros mismos; porque a los ojos de los hombres, estamos llenos de muchos defectos y errores;  pero es Dios quien al final pesará  los corazones y El sabrá si estamos dando la medida, la relación que cada uno tiene con Dios como dije es muy personal.  El Pastor me decía en  esa ocasión, el Espíritu que está en nosotros nos da la garantía que somos hijos de Dios. Eso es cierto, pero. . . . .


continuará (parte final)

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