TESTIMONIO

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 ( Este testimonio esta escrito en mi Libro " Crónicas de Una Oveja Agradecida")


Marzo1991

Dios me dio la oportunidad de hacer una buena obra y ayudar a una persona que no conocía y quien vivía en extrema pobreza y marginada aún por su familia


En una oportunidad que tuve que salir a buscar a una joven que lavaba ropa, vivía cerca de mi casa, fui a buscarla para que llegara al día siguiente, y como casi estaba oscureciendo, al llegar cerca de la puerta del apartamento, tropecé con algo y me explicó esta muchacha, que era su Papá a quien le daba donde pasar la noche y que sentía pena que me diera cuenta donde lo tenía, pero que no lo podía pasar al interior de su pieza, pues él trabajaba de carretonero en el mercado, acarreando bultos y se mantenía desaseado y que allí dormía sobre cartones, que le servían de colchón.

Cuando terminó de lavar, le dije que me había dado lastima como dormía de mal su Papá y que había pensado en comprarle una cama de lona y dijo que mejor le comprara un petate pues él tenía el vicio de tomar licor y que la podía ir a vender. A los dos días de haberle regalado el petate, me llegó a visitar esta joven, quien me llevaba las gracias del papá con la razón siguiente: que en señal de su agradecimiento, quería asistir a uno de los cultos de la iglesia donde yo iba y le dije que a tal hora comenzaban y que allí los esperaba, pues ella lo acompañaría. Llegó el día que se hizo presente, de repente ella llegó a que fuera a la parte de atrás donde él había buscado la última silla y me lo presentó. Yo le dije que se sentaran a nuestro lado pues eran nuestros invitados, él dudo, pero accedió. Ella, le había preparado la ropa y se miraba bien bañado, eso sí, la sencillez y humildad de esta persona era bien marcada. Cuando llegó la hora de la prédica, el Pastor explicó que Dios le había cambiado el mensaje, pues llevaba uno que no tenía nada que ver con lo que Dios le acaba de dar y compartió lo que está escrito en el Libro de Santiago capitulo 2 donde dice que nuestra fe en el glorioso nombre de nuestro Señor Jesucristo, sea sin acepción de personas y dijo que dichosos, aquellos que no ven la condición del prójimo y les tienden la mano. Me quedé admirada, solo mi esposo, sabía que algún día llegaría a nuestra iglesia el papá de esta joven.

A la salida del culto, una familia nos ofreció llevarnos en su carro y se dirigieron a este señor para que aceptara irse pues echaron de ver que él se sentía mal por su apariencia, el mensaje les había tocado el corazón. Lo mejor que paso, fue que la hija al ver que una desconocida, le había ayudado al papá y que no me dio pena de atenderlo, optó por alquilar una pieza más grande y le permitió dormir adentro.

Reflexión:



El mismo apóstol Santiago dice más adelante en forma de pregunta ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? 



Lo que el apóstol trata de enseñarnos es que no podemos decir que tenemos fe si nuestros hechos no lo demuestran; de que sirve decirle al hermano Dios te bendiga y no le extendemos nuestra mano, si sabemos que está pasando por alguna aflicción, como el caso de que tenga hambre y no le damos de comer o tenga frío y no le damos nada para que se abrigue. Esa clase de fe, dice el apóstol, es una fe muerta, que no vale para nada. Pero no lo digo porque me siento orgullosa, lo digo para que sirva de testimonio, que nuestro Dios está pendiente del pobre, tan es así, que el Pastor dijo que le habían cambiado el mensaje y yo lo creo, porque al final del culto, se ofrecieron unos hermanos de llevarnos porque el mensaje había tocado los corazones de aquellos que son sensibles a la voz de Dios. 

Bendiciones,
Hna. Tita de Martínez
oveja agradecida  



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