Señor, aquí está
Juan
Cuentan de un campesino que antes de ir a su diaria jornada, entraba al templo del pueblo, y se tiraba de panza y decía: Señor, aquí está Juan.
Con el correr de los años, siguió haciendo lo mismo; con la cuma en la mano, pasaba a presentarse delante de Dios, antes de comenzar su tarea.
Llegó el día que Juan expiró y cuando llegó al cielo, fue recibido por un ángel quien dirigiéndose a Dios le dijo: Señor, aquí está Juan !
Breve Reflexión:
Ciertamente estamos viviendo los tiempos finales y la Pandemia (corona virus) tiene varias lecturas desde varias perspectivas (valga la redundancia) y una de ellas compete a los que hemos rendido nuestra vida a Cristo Jesús y es que es la primera vez que todos los habitantes de la tierra recibieron exigencias como advertencias que se quedaran en casa. Que no salieran solo para comprar comida y medicina y tomando medidas de precaución para no contagiarse del virus.
No habían dado la noticia y muchos comenzamos a compartir el versículo
bíblico que está en el Libro del Profeta Isaías ( capitulo 26: verso 20
).
Espero que usted perciba que todo esto, lo que ha ocurrido desde que apareció el virus no es para quedarnos estáticos, con los brazos cruzados. Cada quien tiene que ver el beneficio a nivel espiritual y es que la lectura está clara: El regreso de nuestro Señor Jesucristo está más cerca de lo que suponemos.
Y qué hacer? Mantenernos cerca de Dios en todos los
aspectos. Presumo que nos hemos pasado un test previo a la
calificación Divina y estoy segura que nos hemos encontrado con muchas faltas y
qué bueno! Porque al estar con vida las cosas tienen arreglo.
Una de las mejores actitudes es mantenernos cerca de Dios como nunca lo hemos hecho, NO por temor, sino con la fuerte convicción de que hemos “APRECIADO” lo que Dios ha hecho por nosotros y lo sigue haciendo.
Mantener “aprecio con Dios” es sinónimo de gratitud y hablando de ser agradecidos, paso a decir que desde que inicié orando en ambos horarios: 9: 00 a. m. 3:00 p.m. ( el continuo) siento que estoy adoptando la actitud del protagonista de la anécdota: Juan.
Cada vez que me presento a Dios, le digo: Señor, aquí está tu hija Tita
u












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